Los textos en este blog tratan sobre un ¨viaje¨ muy importante de mi vida, el traslado desde los Balcanes, específicamente de Serbia, a España. Sin embargo, dado que la mayoría de los viajes implica tanto ida como vuelta - aunque todavía no sé si el mío será uno de esos - decidí escribir mis experiencias y recuerdos con la intención de, ni por accidente ni con propósito, no olvidarme de dónde provengo y dónde, si aparece el momento adecuado en un futuro, debería regresar.

Con dos velocidades hacia el año 2012

Con dos velocidades hacia el año 2010


    Al final de este año, me fui a Serbia con el objetivo de pasar las navidades en mi país. Pero para llegar allí primero tuve que viajar de Barcelona a Múnich y hacer transbordo hacia Belgrado. Y mientras hojeaba una revista durante el primer vuelo, me llamó la atención el artículo Dos velocidades de Europa, dedicado al futuro de la Unión Europea, más que nada porque dentro de él se hallaba una interesante fotografía de dos molinos de viento diferentes - uno muy moderno y otro más antiguo, que se puede ver en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha - que, obviamente, representaban países más y menos desarrollados de la Unión Europea. Desgraciadamente, no fui capaz de leer el artículo hasta el final ya que, tan pronto como el avión aterrizó en la pista de Múnich, tuve que cambiar de avión con destino a Belgrado donde, como de costumbre, hablé con la persona sentada a mi lado.
     Esa persona era un señor mayor, nacido y criado en el sur de Serbia, la parte menos desarrollada. Trabajaba en Múnich desde hacía más de cuarenta años, e incluso ahora, siendo jubilado, a pesar de venir bastante a menudo a Serbia, se quedó a vivir en Alemania. Incluso consideraba Alemania como su patria porque la patria para él, señaló, era el sitio en el que se sentía bien, y él se sentía así en Alemania por casi medio siglo. Sin embargo, refiriéndose a mi patria, hoy en día al señor le molestaban muchas cosas de Serbia: las impurezas en las ciudades, la lentitud en relación con el desarrollo económico, así como la persistente referencia a los versos del poeta Aleksa Šantić “el sol del cielo extranjero no os calentará como el nuestro”, porque a él, como a otros, el sol extranjero le calentaba lo suficiente.
     No obstante, mientras el señor listaba numerosos inconvenientes que existen en Serbia, yo, desde que nací y me crié en el norte del país, en la provincia de Voivodina, conocida en el pasado por un gran número de molinos de viento, comencé a pensar qué molino de viento de Voivodina reflejaría mejor las palabras del señor. Ya que no me venía ninguno a la cabeza, ese mismo día, tan pronto como entré en casa de mis padres, busqué fotografías de molinos de viento en Internet y aparecieron dos, en mi opinión, muy interesantes. La primera foto mostraba un molino de viento medio destruido - simbólicamente similar a Serbia - en la localidad de Bačka Topola, situado en la orilla del lago de Zobnatica. Pero la segunda enseñaba un molino blanco y muy bien cuidado, construido por Vladimir Stepanov en el antiguo vertedero de Ravno Selo; de hecho, después de varios años de trabajar en Holanda, Stepanov regresó a nuestro país y, construyendo hace una década este molino de viento, hizo que se sintiera orgullosos tanto Ravno Selo y Voivodina como Serbia en general (lo digo porque, entre los souvenires que se venden en el aeropuerto de Belgrado, hace poco vi una foto precisamente de este molino de viento).
     Y una cosa más. En Google no había ninguna fotografía de los modernos molinos de viento en el país o por lo menos yo no las he encontrado. Por lo tanto, me di cuenta de que es poco probable que se resuelvan pronto la mayoría de cosas malas en Serbia. El estado tampoco avanzará hacia el futuro con la velocidad de los países más desarrollados de Europa, como Alemania. No obstante, creo que lo suficiente para empezar este viaje sería preservar y mantener lo que tenemos, ya sea viejo o se encuentre en un antiguo vertedero. ¡Y los mejores de nosotros ya lo están haciendo!
     Y para acabar, os deseo a todos Feliz Año Nuevo y a mis compatriotas, dondequiera que residan o como piensen, especialmente les deseo que en 2012 no sólo muestren lo mucho que se avergüenzan de lo malo de Serbia, sino que estén orgullosos de lo bueno que también existe en nuestro país.
     ¿Qué efecto, en tu opinión, podría tener la diferente velocidad del desarrollo de unos miembros de la Unión Europea en relación con otros, así como de la Unión en general en comparación con Serbia? 

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