Los textos en este blog tratan sobre un ¨viaje¨ muy importante de mi vida, el traslado desde los Balcanes, específicamente de Serbia, a España. Sin embargo, dado que la mayoría de los viajes implica tanto ida como vuelta - aunque todavía no sé si el mío será uno de esos - decidí escribir mis experiencias y recuerdos con la intención de, ni por accidente ni con propósito, no olvidarme de dónde provengo y dónde, si aparece el momento adecuado en un futuro, debería regresar.

Desde el héroe épico hasta el científico "loco": Los históricos NOES

Desde el héroe épico hasta el científico "loco": Los históricos NOES

     Durante mi reciente visita a Moscú, una tarde me encontré en frente del enorme edificio del Ministerio de Asuntos Exteriores de la ex Unión Soviética, construido a lo largo del gobierno de Stalin, y me acordé de algo que, creo, muchos de nosotros, los serbios, consideramos como un acto heroico e histórico: decir NO. Un ejemplo de NO iba destinado precisamente a Stalin en 1948, debido a que la Unión Soviética amenazó con una guerra a Yugoslavia. Antes de eso, el famoso NO del marzo de 1941 iba dirigido a Hitler, por lo cual Alemania bombardeó Belgrado el mes siguiente. Del mismo modo, mantuvimos un NO como respuesta a las soluciones impuestas en el conflicto de Kosovo (1999); en consecuencia, la década pasada cada año más ciudadanos de Serbia morían (y mueren) por las enfermedades causadas por la radiación del uranio empobrecido tras tres meses de bombardeos por parte de la OTAN (no obstante, últimamente se repetía un NO y NO en las barricadas serbias del norte de Kosovo). En total, probablemente habían tantos históricos NOES como terribles consecuencias que los acompañaban. Y justamente esas consecuencias, así como el tamaño del edificio del Ministerio de Asuntos Exteriores (su tamaño, supongo, es proporcional a la potencia que poseía el mencionado ministerio y a la importancia de la oposición yugoslava), me llevaron a preguntarme si todos estos NO son realmente históricos y heroicos, como lo entendemos la mayoría de nosotros, o insistir en ellos significa más bien una costumbre de locos.
     Juzgando por el texto El héroe y sus atributos de Rafael de Cozar - lectura adicional para los que cursan la Introducción a la Escritura - decir NO en la Edad Media en los Balcanes a menudo se relacionaba con el heroísmo; casi al principio de su texto (en la página siete) Cozar describe a Marko Kraljević (1335-1395), un épico héroe de la literatura eslava que se negó a la sumisión luchando contra los invasores turcos. Sin embargo, no se debe pasar por alto que en la época de Marko, en comparación con la actualidad, el heroísmo era más común.
     Si bien, todavía aparecen unos NOES similares a los heroicos, aunque únicamente a veces y en lugares inesperados. Uno de ellos pronunció cierto taxista en Belgrado en los años noventa, cuando un cliente le apuntó con una pistola pidiéndole que cambiase de música en la radio (el taxista me lo contó hace un mes mientras me conducía hacia el aeropuerto). Además, no olvidó admitir que ese NO no fue el resultado de su voluntad o heroísmo, sino de algún extraño instinto (no lo pudo definir racionalmente). Tampoco consiguió explicar por qué no contestó con un SI a pesar del peligro, pero sabía que su NO no pasaría a la historia. ¿Y si fuera una decisión loca contestar negativamente en dicha circunstancia? Sigo sin conocerla con seguridad ya que no hallé suficiente tiempo para que el taxista me respondiera; justo al terminar la frase anterior, llegamos al sitio deseado, al aeropuerto llamado en honor al hombre que en 1915 supuestamente respondió con un NO histórico al Premio Nobel: Nikola Tesla.
     En relación con Tesla, vuelvo a la página veintiuno del texto (literatura adicional) porque allí encontré otra información interesante sobre este científico. De hecho, a causa de la imagen equivocada de Tesla que existía en el pasado, diversos escritores y guionistas se inspiraron para crear el carácter de científico loco en la literatura y en el cine. Por lo tanto, si Tesla se consideraba como un loco, es posible que tal suerte perteneciera también a su NO. En ese caso, ¿por qué cualquier otro parecería mejor que ese NO “loco”? Y, para concluir, la respuesta a la pregunta del principio  lógicamente sería que insistir en los NOES es una costumbre de los locos. No obstante, ¿esta respuesta es la correcta? No estoy convencida pero, siendo una auténtica serbia, digo heroicamente otro histórico NO.
     Según tu juicio, ¿los históricos ¨NOES¨ yugoslavos y serbios se pueden considerar realmente históricos? 

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