Los textos en este blog tratan sobre un ¨viaje¨ muy importante de mi vida, el traslado desde los Balcanes, específicamente de Serbia, a España. Sin embargo, dado que la mayoría de los viajes implica tanto ida como vuelta - aunque todavía no sé si el mío será uno de esos - decidí escribir mis experiencias y recuerdos con la intención de, ni por accidente ni con propósito, no olvidarme de dónde provengo y dónde, si aparece el momento adecuado en un futuro, debería regresar.

Funky Wall y/o Facebook para ancianos

Funky Wall y/o Facebook para ancianos

     Durante el postgrado que cursé recientemente en Barcelona, ​​una de las solicitudes dirigidas a nosotros, los estudiantes, se refería a la defensa de la tesis ante el comité compuesto por cuatro profesores. Su única particularidad consistía en presentar, es decir, aplicar algunas novedades en términos de exposición a la tarea, su elección o, mejor aún, los resultados. En consecuencia, tres de mis compañeros de clase comenzaron su exposición de una manera innovadora: usando imágenes de paredes y graffitis escritos en ellas. Another boring wall, fue, en mi opinión, el más memorable de todos los graffitis. Según los compañeros, un problema grave.
     No obstante, mientras ellos discutían el asunto mencionado y ofrecían una solución llamada Funky Walls - lo contrario a las paredes aburridos - yo pensaba en un muro distinto a todos los demás. Construido en el pueblo donde crecí, éste tiene un propósito especial. Cuando digo un propósito especial me refiero a la situación en la que por las mañanas, después de llevar a cabo sus actividades comunes (por ejemplo, ir al mercado o al médico), las personas mayores se reúnen en frente de él. Por qué exactamente en ese lugar, alguien podría preguntarse. Debido a que, como frecuentemente bromeo, es el Facebook para ancianos.
     Es muy conocido, por un lado, el hecho de que se produzcan numerosas cosas a lo largo del mundo con el fin de evitar la sensación de aburrimiento en los más jóvenes. Entre ellos, juguetes, libros para colorear y juegos de ordenador, aunque tampoco parecería raro, creo yo, que en futuro aparezca una nueva versión de Facebook, adaptada para los niños. En comparación con esto, es mucho menos conocido que los pensionistas de mi pueblo - pese a que no representen sus usuarios en el sentido literal - antes que otros grupos en la sociedad, incluso los niños, adaptaron esa pared llena de esquelas pegadas a su propia interpretación de la red social más extendida. En las esquelas, enmarcadas de negro, a menudo se encuentra la fotografía del fallecido (su rostro en primer plano frontal, igual que en Facebook) y las informaciones acerca de él: nombre y apellido, fecha de nacimiento y muerte, día del funeral, etc. Y, lo que quizás aparenta más oscuro que cualquier marco negro, el estado del individuo no cambia. Permanece muerto para siempre.
     Dado a este estado constante, surge otra cuestión vinculada con este tipo de pared: ¿Cómo es que la gente no se aburre dirigiéndose constantemente hacia ella si hasta ahora no se ha registrado ningún caso de resurrección en Bačka Palanka? La primera razón es, imagino, la constante llegada de nuevos “perfiles” y, con ellos, el mensaje de que las fotografías de todos nosotros - los habitantes del pueblo y del país en general - inevitablemente se ubicarán en un muro similar. La segunda, el consuelo (¡es suficiente con que la mía aún no se haya ubicado!). Suficiente, quizás no por la sensación de serenidad, sino para que los ancianos no se aburran en el tiempo restante de sus vidas.
     Y justo cuando, sentada en el aula, pronuncié esta frase en mi mente, quise levantar la mano y dar el ejemplo de la pared que, en juicio de los ancianos, no es para nada aburrida. Sin embargo, no lo hice. Porque, a pesar de que mis conciudadanos mayores no lo perciben como tal, supongo que este inusual Facebook tampoco podría considerarse funky.
     ¿Existe en el pueblo/ciudad de donde vienes la costumbre de pegar las esquelas en las paredes? 

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