Los textos en este blog tratan sobre un ¨viaje¨ muy importante de mi vida, el traslado desde los Balcanes, específicamente de Serbia, a España. Sin embargo, dado que la mayoría de los viajes implica tanto ida como vuelta - aunque todavía no sé si el mío será uno de esos - decidí escribir mis experiencias y recuerdos con la intención de, ni por accidente ni con propósito, no olvidarme de dónde provengo y dónde, si aparece el momento adecuado en un futuro, debería regresar.

El mundo solitario al final del verano

                                      Una escena de la pelicula 500 Días Juntos

     En un inicio peculiar se encontraba una breve explicación. No se trataba de una película de amor, sino de una que trata el amor; el papel principal en la película estaba interpretado por la actriz Zooey Deschanel, ídolo de muchas chicas alrededor del mundo, como a menudo se dice, por algo igualmente peculiar: el pequeño vestido azul (the little blue dress). De hecho, el azul era su color. El color del verano.
     Bien que, cuando reflexiono sobre esta temporada del año, la azul, a menudo me viene en mente que Ivo Andrić, el escritor yugoslavo laureado con un premio Nobel (1961), en el relato Volando sobre el mar (1932) describió “el mar rojo como vino tinto, por donde navegan los barcos y los héroes. Sabiendo que, no únicamente los veranos, sino los mares también se ven azules, con la excepción de una minoría (por ejemplo, el Mar Negro), me preguntaba por qué razón el mar de Andrić no se asemeja a los demás. ¿Por qué resulta tan diferente?
     Buscando una respuesta, accidentalmente descubrí una redacción que hice, igual que el resto de los alumnos, en la escuela primaria. Estaba relacionada con el final de verano y los primeros días de otoño en mi pueblo y empezaba con las siguientes frases: “El otoño ha llegado a Bačka Palanka en su carro de oro. Los árboles se han puesto las camisas amarillas. Las uvas han madurado.” No obstante, aunque vivía cerca del río (Danubio), no recuerdo que en mis redacciones me fijara en el cambio de los colores del agua. Quizás ya que realmente no ocurría. Sin embargo, en este momento me parece más probable la idea de que los ríos, lagos, mares y océanos tengan que permanecer azules, independientemente del cambio de primaveras, veranos, otoños e inviernos. Y no solamente porque permiten al cielo contar, durante miles de siglos, con su propio reflejo en ese gigante espejo terrestre, sino con el objetivo de persuadir a los estudiantes y a los adultos de que el final del verano azul, así como el de la vida, en realidad no puede suceder. A pesar de que cada año, al cabo del octavo mes, se hagan tantas redacciones sobre ello.
     Por otra parte, este agosto finalmente me di cuenta de algo nuevo y por este motivo lo escribo. La característica especial del mar de Andrić, entiendo ahora, es que él, justo con su génesis - gracias a los trazos del lápiz sobre el papel hace casi ocho décadas - acepta el juego de la transitoriedad (consiste en el acto de que inevitablemente las hojas se vuelven amarillas, las personas cambian los colores de su ropa y, caminando por las calles o volando por encima de varias orillas, en lugar de los azules se comienza a disfrutar de los matices rojizos) y, esperando que otros mares se apunten al mismo juego, todavía se llama solitario. Solitario con la excusa de que el color de cada verano - de principio a fin - sigue siendo azul.
El mundo solitario al final del verano
     Además, frecuentemente el azul se comprende como “la última palabra de todos los mares de este mundo”, pensó el escritor. Por otro lado, yo creo que, en el caso del mar de Andrić, dos distintas palabras - más azules y más rojas que cualquier soledad - se ven aún más adecuadas: Summer Finn

Debido a que un fin peculiar pronto tendrá su turno. El fin del verano.
     Antes del comienzo de este texto he puesto el video donde es posible disfrutar de mi escena favorita de la película 500 días de verano. ¿Ya has visto dicha película? ¿Cuál de sus escenas es tu favorita? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario